Dios actúa en nuestra vida de manera muy concreta. Está presente en la realidad de cada día y es ahí donde se manifiesta su acción. Sin embargo, muchas veces creemos que Dios solo se hace notar en momentos extraordinarios: sean buenos o malos.

Por eso, vale la pena entender cómo Dios nos habla a través de todo lo que vivimos. Estas son 3 claves para comprender su Providencia:

1. No es un Dios arbitrario

A veces creemos que Él diseñó el mundo y luego lo dejó para que todo marche con una autonomía absoluta. Pensamos que solo se manifiesta de vez en cuando para darnos algún mensaje.

También solemos creer que las cosas pasan sólo porque “Dios quiere”. En este pensamiento nuestra libertad no juega ningún papel, pues nuestro destino está ya fijado. No importa qué camino tomemos, al final llegaremos a un mismo lugar ya predestinado por Dios.

Todo esto puede llevarnos a pensar que la voluntad de Dios es caprichosa: si quiere, interviene; y si no quiere, no. Como si sus decisiones dependieran solo de un impulso momentáneo. En el fondo, pensamos que Dios actúa como un ser humano y nos olvidamos que Él obra según criterios que a nosotros nos cuesta entender porque no somos Dios. Una relación con Él nos permite conocerlo como un Dios providente que cuida a sus criaturas.

"Nada puede pasarme que Dios no quiera. Y todo lo que Él quiere, por muy malo que nos parezca, es en realidad lo mejor". Santo Tomás Moro.

2.  La creación no está acabada

La vida del mundo no está acabada. La realidad no termina en lo que podemos dimensionar los seres humanos. Somos seres en movimiento, en cambio constante, y Dios está al tanto de ello. Él guarda la creación desde su Providencia y la conduce a su perfección. Tiene cuidado de todo, desde las cosas más pequeñas hasta los grandes acontecimientos de la historia.

Todo lo que sucede, aunque parezca arbitrario y sin sentido, tiene una lógica dentro de esa realidad de perfección en el amor a la que Él nos quiere conducir.

"No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿qué vamos a comer? ¿qué vamos a beber? [...] Ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso. Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura". Mt 6, 31-33; Mt 10, 29-31.

En la escritura, Dios nos ha ido mostrando cómo es su Providencia. Él es el Emmanuel, el Dios con nosotros, que se ha hecho hombre para experimentar todo lo que es humano. Él es el Buen Pastor que nos cuida y nos demuestra su constante atención por nosotros.

3.  Somos aliados de su Providencia

Siendo sus amigos, iremos comprendiendo cada vez mejor cómo actúa para invitarnos a colaborar con Él en la construcción de este mundo. En medio de un mundo que está en vía de perfección, Dios nos elige como aliados para edificarlo juntos y permitir que su amor se manifieste.

En la medida en que nos dispongamos a recibir el amor de Dios y seamos receptores activos de este, la realidad estará más llena de Dios, incluso las circunstancias más complejas.

“Quien cree en Dios, Padre lleno de amor por sus hijos, pone en primer lugar la búsqueda de su reino, de su voluntad. Y eso es precisamente lo contrario del fatalismo o de un ingenuo irenismo. La fe en la Providencia, de hecho, no exime de la ardua lucha por una vida digna, sino que libera de la preocupación por las cosas y del miedo del mañana”. Benedicto XVI.
Comparte