San Ambrosio fue obispo de Milán, teólogo y doctor de la Iglesia. Este gran santo compuso una oración que te ayudará a pedir perdón por tus pecados y preparar tu corazón para la Misa.

San Ambrosio vivió entre los años 340 y 397 D.C. y es considerado uno de los 4 Padres de la Iglesia, junto con San Jerónimo, San Agustín y San Gregorio Magno.

Este santo es recordado por su sabiduría, desde joven aprendió griego, fue un buen poeta y se dedicó a la abogacía. 

Según indica EWTN, San Ambrosio fue designado como gobernador del norte de Italia, con residencia en Milán, donde se ganó la simpatía del pueblo, gracias a su disposición a ayudar a los que lo necesitaban.

A la muerte del Arzobispo local, fue elegido como su sucesor, puesto que buscó desempeñar con excelencia.

“Se dedica por horas y días a estudiar la Santa Biblia, hasta llegar a comprenderla maravillosamente. Lee los escritos de los más sabios escritores religiosos, especialmente San Basilio y San Gregorio Nacianceno, y una vez ordenado sacerdote y consagrado obispo, empieza su gran tarea: instruir al pueblo en su religión”.

Sus sermones se vuelven muy populares, y es gracias a uno de ellos que San Agustín decide acercarse a la fe, llega a ser bautizado por el mismo San Ambrosio, y comienza un nuevo camino que no paró hasta la santidad.

Este gran santo compuso una hermosa oración que es de utilidad para vivir la Celebración Eucarística con un corazón limpio.

Oración de San Ambrosio

Señor mío Jesucristo, yo pecador indigno,
confiando en tu misericordia y bondad,
vengo a tomar parte en este Banquete Santísimo del Altar.

Reconozco que tanto mi corazón como mi mente
están manchados con muchos pecados;
y, que mi cuerpo y mi lengua no han sido guardados cuidadosamente.

Por lo cual, Dios adorable, yo miserable pecador,
en medio de tantas angustias y peligros,
recurro a Ti que eres fuente de misericordia,
ya que me es imposible excusarme ante tu mirada de Juez irritado.
Deseo vivamente obtener tu perdón, ya que eres mi Redentor y Salvador.

A Ti Señor presento mis debilidades y pecados para que me perdones.
Reconozco que te he ofendido frecuentemente.
Por eso me humillo y me arrepiento y espero en tu misericordia infinita.

Olvida mis culpas y no me castigues como merecen mis pecados.
Perdóname, Tú que eres la misma bondad.  

Amén.

(Fuente)

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