Un evento conmovió a los fieles de la parroquia San Francisco de Asís, en Tubarão (Brasil), el último domingo 18 de enero. Durante la misa, el señor Marcos, ministro extraordinario de la comunión y miembro activo de la comunidad, recibió, aún dentro del templo, la noticia de la repentina muerte de su nieto, de apenas 20 años.
Lo que ocurrió a continuación tocó el corazón de todos los presentes y, más tarde, de miles de personas que lo vieron a través de internet.
Visiblemente afectado, el señor Marcos subió los escalones del presbiterio y se acercó al padre Carlos Henrique, quien acababa de iniciar el rito de la comunión. Sin pronunciar una sola palabra, lo abrazó con fuerza… y rompió en llanto.
En ese instante, el sacerdote lo acogió en silencio, sosteniendo su dolor como quien sostiene a un hijo entre sus brazos. La escena, simple y humana, se volvió viral en las redes.
“La Iglesia es madre. Y una madre acoge”
En una entrevista con EA Notícias, el padre Carlos contó que, en ese momento, desconocía lo sucedido. Pensó que el señor se había descompensado. Sin embargo, bastó aquel abrazo para comprender que frente a él había un corazón herido, en busca de consuelo.
“Sentí muy fuerte la presencia de Dios. Fue Él quien me dio fuerzas para acoger a ese hombre. Vivimos en un mundo con tanto dolor… y la Iglesia debe ser una madre acogedora”.
Otros miembros de la comunidad se acercaron y acompañaron al señor Marcos a una sala reservada, donde pudo recomponerse y compartir la noticia. La misa continuó.
La Eucaristía siguió… pero algo ya había sucedido.
En la misa, un hombre aplastado por el dolor encontró refugio en los brazos de un sacerdote, quien, a su vez, prestó los brazos del propio Cristo. Fue más que una escena emotiva: fue un testimonio vivo de compasión.
“Cuanto más religiosos somos, más humanos necesitamos ser”, concluyó el padre Carlos. “Así es como construimos un mundo más fraterno: cuando hacemos el bien sin mirar a quién”.
