Un momento muy especial en la parroquia de Santa Isabel, en Michigan (Estados Unidos), está conmoviendo a miles en redes sociales. El recién ordenado sacerdote de la Diócesis de Lansing, el Padre Joshua Bauer, quiso aprovechar la celebración para agradecer de una manera muy particular a sus padres, Kim y Eric, por haber acompañado su camino hacia el sacerdocio.
Durante la Misa celebrada en su parroquia de origen, el P. Bauer entregó a su madre el manutergio, el paño utilizado para limpiar el santo crisma de las manos del sacerdote después de su ordenación. Luego se acercó a su padre y le entregó la estola que había utilizado al escuchar su primera confesión.
Este memorable momento muestra una tradición católica que reconoce el importante papel que pueden desempeñar los padres en la vocación de un sacerdote.
“Mamá y papá, no puedo agradecerles lo suficiente”, dijo el P. Bauer en el video, que rápidamente comenzó a circular en redes sociales.
Primero se dirigió a su madre para explicarle el significado del manutergio.
“Es tradición que, cuando un sacerdote es ordenado, el manutergio se lo entregue a su madre”, explicó. “Es el paño que absorbió todo el crisma sagrado que el obispo derramó sobre mis manos cuando fui ordenado”.
Mientras le ofrecía el paño, el padre Bauer le indicó por qué esta tradición tiene tanta importancia emocional y espiritual.
“Esto es para ti, para que, cuando mueras, sea enterrado contigo”, le dijo. “Y para que, cuando te presentes ante Dios, puedas mostrarle que le ofreciste a tu hijo como sacerdote”.
Esta tradición se describe a menudo como un reconocimiento simbólico del papel de la madre a la hora de criar y animar a su hijo por el largo y, a menudo, incierto camino hacia el altar. El paño es más que un recuerdo del día de la ordenación; es un recordatorio visible del momento en el que las manos de un hijo fueron consagradas para el ministerio sacerdotal.
A continuación, el padre Bauer se volvió hacia su padre.
“Papá”, dijo, haciendo una pausa mientras la emoción se apoderaba de la sala. “Es tradición que el padre reciba la estola con la que el sacerdote escuchó su primera confesión”.
La estola, que lleva el sacerdote como signo de su ministerio sacramental, tiene un significado propio. Era la estola que llevaba el Padre Bauer cuando escuchó su primera confesión, un sacramento centrado en la misericordia, la reconciliación y el perdón de los pecados.
“Para que, cuando te presentes ante Dios”, le dijo el padre Bauer a su padre, “también puedas mostrarle que le entregaste a tu hijo como sacerdote”.
Y, tras entregar ambos regalos, el sacerdote simplemente les dijo: “Gracias”.
Una vocación cultivada en comunidad
El vídeo viral ha tenido gran repercusión porque capta algo que va más allá de la celebración de una sola familia. El sacerdocio puede culminar en una ceremonia de ordenación, pero la vocación suele forjarse a lo largo de los años: en la oración familiar, la vida parroquial, el ánimo, el sacrificio, la amistad y el apoyo constante de las personas que ayudan a un joven a escuchar la llamada de Dios.
Como señala la descripción del video: “Un hombre no recorre el camino hacia el sacerdocio sólo; se necesita toda una comunidad para alimentar esa llamada”.
