Antes de que alguien lo diga: no, el Papa León XIV no ha reemplazado el ayuno ni la abstinencia de alimentos. La Iglesia sigue invitándonos a vivir estas penitencias obligatorias durante la Cuaresma.

Lo que el Santo Padre propone este año es agregar un nuevo ofrecimiento: un ayuno de palabras hirientes. Es decir, cuidar conscientemente la forma en que hablamos, especialmente en casa, en el trabajo y en las redes sociales.

En su primer mensaje cuaresmal que puedes leer aquí, invita a todos los cristianos a revisar cómo hablamos en los espacios que frecuentamos y a esforzarnos por usar la palabra para construir, no para destruir.

Aquí te compartimos sus frases junto a ideas muy concretas para ponerlas en práctica día a día:

1) "Abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo"

Haz un examen antes de dormir: ¿cuándo tus palabras pudieron herir a alguien?

Si recuerdas a alguien a quien dañaste, pídele perdón directamente.

2) "Empecemos a desarmar el lenguaje"

En una discusión, decide no usar palabras violentas.

En comunidad o en casa, lean juntos este pasaje del mensaje del Papa y reflexionen sobre cómo hablan.

3) "Renunciando a las palabras hirientes"

Escribe esas palabras o apodos que sueles usar para ridiculizar… y elimínalos.

Evita las “bromas” que se basan en defectos o debilidades.

Reemplaza las críticas destructivas por correcciones respetuosas.

4) "[Renunciando] al juicio inmediato"

Transforma tus juicios en preguntas: “¿Estás bien?” o “¿Te pasa algo?”.

En comunidad, deja de etiquetar a las personas con “es así” o “siempre hace esto”.

5) "[Renunciando] a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse"

Si una charla deriva en hablar mal de alguien, corta el tema.

Antes de comentar sobre alguien, pregúntate: “¿Lo diría si estuviera aquí?”. Si la respuesta es no, guárdalo.

6) "[Renunciando] a las calumnias"

No repitas como cierto lo que no puedes comprobar.

Si compartiste algo falso, corrígelo con las mismas personas cuando sea posible.

7) "Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras"

En momentos tensos, respira y habla despacio.

Antes de mandar un mensaje delicado, léelo dos veces.

Haz una pequeña oración pidiendo usar palabras justas antes de una conversación importante.

8) "[Esforcémonos] por… cultivar la amabilidad"

Di conscientemente al menos una palabra amable al día: “gracias”, “por favor”, “buen día”.

En casa, responde con paciencia cuando el otro está cansado o molesto.

Regala palabras de consuelo, aunque sean simples.

9) "En la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas"

En familia, acuerden evitar gritos o insultos.

Con amigos, no uses la burla como forma de cariño si hiere.

En redes, evita respuestas irónicas o burlonas: no ganas nada, y pierdes paz.

10) "Pidamos la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás"

Ofrécelo como sacrificio cuaresmal: hablar menos y escuchar más.

Pide en oración ver a los demás con los ojos de Dios, no con juicios apresurados.

El Papa León no nos está pidiendo simplemente “hablar menos”, sino aprender a hablar mejor.

El verdadero ayuno no está solo en la mesa, sino en la boca: renunciar a palabras que hieren para dejar espacio a las que sanan.

Esta Cuaresma, ¿te animas a hacer el desafío del ayuno de palabras hirientes? Puede que cueste al principio, ¡pero transforma corazones (empezando por el nuestro)!

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