Con un impresionante desfile de embarcaciones por la Bahía de Pampatar, pescadores y devotos participaron en el tradicional Barloventeo, una celebración marítima en honor a la Virgen del Valle que cada año reúne a cientos de fieles en Venezuela.
Este 8 de septiembre, la Bahía de Pampatar, en la isla de Margarita, volvió a convertirse en escenario de una de las expresiones de fe más representativas del oriente venezolano: el Barloventeo en honor a la Virgen del Valle.
La tradición consiste en un recorrido marítimo en el que pescadores, familias y devotos acompañan a la Virgen sobre las aguas de la bahía. Las embarcaciones, adornadas para la ocasión, navegan juntas mientras los fieles rezan y rinden homenaje a su patrona.
“Una tradición marinera que nos reúne cada año y que mantiene viva la fe y la devoción de todo un pueblo”, señaló la Alcaldía de Maneiro en sus redes sociales.
Pero el Barloventeo no es la única tradición que acompaña la fiesta de la Virgen del Valle, cuya celebración coincide con la Natividad de la Virgen María.
La jornada comienza desde la medianoche, cuando numerosos fieles se reúnen para participar en la Santa Misa y celebrar a la Virgen antes de acompañarla en su recorrido por el mar.
“Un verdadero mar de personas se reunió para cantarle, agradecerle y celebrar juntos su día. Una muestra de fe que emociona y que nos recuerda cuánto significa la Virgen del Valle para nuestro pueblo”, señala la alcaldía.
Una tradición que nació de un pequeño gesto
Aunque hoy congrega a cientos de personas, el Barloventeo comenzó de manera mucho más sencilla.
La tradición surgió entre 1997 y 1998 por iniciativa de Carmen Natera, una devota de Pampatar que quiso ofrecer a la Virgen del Valle un paseo por el mar, inspirada en las procesiones marítimas de la Virgen del Carmen.
La primera salida se realizó en un pequeño bote pesquero llamado El Furiosito. Con los años, otros pescadores comenzaron a sumarse y aquella iniciativa familiar se transformó en una tradición que hoy reúne a toda la comunidad.
Ahora, cada septiembre, las aguas de Pampatar se convierten en escenario de una sorprendente expresión de fe.
