¿Qué contiene un kit de Misa de campaña?

En el marco del SEEK 2026, celebrado en Denver, Colorado (Estados Unidos), el padre Patrick Riffle brindó a ChurchPOP un vistazo exclusivo a los elementos esenciales que hacen posible llevar el sacrificio de la Misa a nuestros hermanos en uniforme.

SEEK es un congreso anual organizado por la Comunidad de Estudiantes Universitarios Católicos (FOCUS), una organización dedicada a evangelizar y formar a jóvenes en la fe católica, especialmente en el ámbito universitario.

El padre Patrick es capellán de la Marina de los Estados Unidos y actualmente está asignado al 6.º Regimiento de Marines en Camp Lejeune, Carolina del Norte.

“En el ámbito militar, pasamos mucho tiempo celebrando la Misa en lugares no tradicionales. Por eso, particularmente en la Marina y el Cuerpo de Marines, utilizamos lo que llamamos un kit de Misa de campaña como este”, comienza explicando el sacerdote.
“Primero que nada, llegar al lugar. Muchas veces viajamos en helicóptero, así que usamos lo que se llama nuestro craneal, que nos permite estar seguros mientras estamos a bordo del helicóptero”.

Luego, el padre Patrick detalla el contenido del kit de Misa.

“Dentro del kit de Misa, tenemos todo lo que necesitamos para celebrar la Misa. Llevamos un pequeño misal y un atril para colocarlo. Tenemos la patena, nuestro pequeño cáliz y todos los manteles litúrgicos que necesitamos”, explica.
“También tenemos unas velas muy prácticas que cuentan con una pequeña protección contra el viento para que no se apaguen”.

El capellán señala además que el kit incluye una pequeña campana para la consagración, en caso de que cuenten con un monaguillo.

El sacerdote contó a ChurchPOP que los capellanes de la Marina atienden a todos los servicios marítimos: la Marina, los Marines y la Guardia Costera.

Conoce al padre Patrick Riffle, capellán militar católico

Durante su servicio como capellán, el padre Patrick ha sido asignado a una gran variedad de lugares, desde portaaviones y distintas bases a lo largo de los Estados Unidos, hasta destinos internacionales como Okinawa, Japón.

“Fui reclutado mientras estaba en el seminario”, explica.

Estudió en el Colegio Norteamericano en Roma. El sacerdote recuerda que una presentación sobre la capellanía naval lo marcó profundamente y, según cuenta, fue clave en su discernimiento para realizar trabajo misionero como sacerdote diocesano.

Tras su ordenación, pasó seis años en una parroquia, donde adquirió una experiencia invaluable. ¡Luego, partió al entrenamiento básico!

Finalmente, completó la escuela de capellanía y ha servido en servicio activo durante 10 años.

¡Qué historia tan increíble de confianza en la divina providencia de Dios!

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