En medio de relaciones cada vez más fugaces, muchos jóvenes se preguntan si todavía es posible vivir un enamoramiento con sentido. La autora católica Emily Wilson compartió seis principios para una relación intencional que tenga a Dios en el centro.

Durante la conferencia SEEK 2026, celebrada en Denver, Colorado, Wilson propuso a los jóvenes un camino concreto para vivir el enamoramiento con libertad, dignidad y una mirada puesta en el plan de Dios, incluso en una cultura marcada por la prisa y la ambigüedad.

1. Ten paciencia en conocer a los demás

Para Wilson, el enamoramiento es ante todo un proceso de discernimiento. Salir con alguien no implica tener todas las respuestas ni un compromiso inmediato. Darse la oportunidad de conocerse, sin presión ni expectativas irreales, permite crecer en libertad y madurez emocional. 

“No necesitas saber si te vas a casar con alguien antes de decir que sí a una segunda cita. Jesús quiere que estés en paz”.

2. Llama a las cosas por su nombre

En una época donde abundan las ambigüedades, Wilson subraya la importancia de la claridad.

“Si quieres destacar, sé claro. Usa la palabra ‘cita’”, indicó al público. “Llámala. Di: ‘Me encantaría invitarte a una cita’. Sí, es un riesgo, pero muchos matrimonios comienzan con ese acto de valentía”.

3. Confía en el tiempo de Dios

La autora recuerda que la universidad, o una etapa específica de la vida, no es el único momento para conocer a un futuro esposo o esposa. Cada persona tiene un camino distinto, y compararse sólo genera ansiedad.

“Concéntrate en convertirte en la versión más hermosa de ti mismo: la persona que Dios te está llamando a ser ahora mismo”, dijo. 

4. Mira más allá del “tipo ideal”

Aunque la atracción es importante, no es lo más decisivo. Wilson anima a soltar la idea de un “tipo perfecto” y a valorar las virtudes que sostienen un matrimonio a largo plazo: la generosidad, la humildad, la fidelidad y el amor auténtico. 

“Cuando la vida se pone difícil”, señaló Wilson, uno no estará tan enfocado en la apariencia física, sino agradeciendo a Dios porque su cónyuge es “desinteresado, generoso, amable, amoroso, virtuoso y santo”.

5. Cuida tu corazón.

Proteger el corazón no es sinónimo de frialdad, sino de sabiduría. Tomar decisiones intencionales, como establecer límites claros, ayuda a vivir el enamoramiento con mayor paz.

“Y la paz de Dios, que supera todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus mentes en Cristo Jesús”, citó Wilson, recordando las palabras de san Pablo.

6. No te disculpes por tus estándares.

Finalmente, Wilson anima a los jóvenes a mantenerse firmes en su fe y convicciones. Desear un enamoramiento casto, sacramental y centrado en la Eucaristía no es exagerado ni anticuado. Al contrario, es una expresión legítima del anhelo de amar como Dios ama.

“Dilo con confianza: ‘Busco a un católico virtuoso que ame la Eucaristía, desee los sacramentos y quiera un matrimonio fiel’. No hay nada por lo que pedir perdón”, agregó.

Vivir el amor de manera intencional no solo es posible, sino que puede convertirse en un camino concreto de crecimiento, sanación y santidad.

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