¿Son las amas de casa quienes viven mejor la santidad?

El sacerdote canadiense, Padre Mark Goring, publicó recientemente un video en el que explica por qué las amas de casa pueden alcanzar los niveles más altos de santidad. En él, ofreció cinco razones por las que esto puede ser especialmente cierto para las mujeres católicas.

El Padre Goring contó que, hace muchos años, escuchó a un sacerdote hablar sobre espiritualidad: “las siete moradas, especialmente las más altas: la quinta, la sexta y la séptima. Hablaba de la unión mística, la oración pasiva y la contemplación profunda”.

Entonces, alguien le preguntó al sacerdote: “Padre, ¿ha conocido personas que hayan alcanzado estas alturas de santidad y contemplación? Y, si es así, ¿dónde las encontraría?”.

El sacerdote respondió: “Sí, es algo poco común. Pero muchas amas de casa han alcanzado estas alturas de santidad y oración”.

El Padre Goring contó que esta respuesta dejó a todos sorprendidos y luego explicó por qué “esto tiene mucho sentido”.

1) Silencio y soledad

“Podrían pasar la mayor parte del día en silencio y soledad, lo cual es el ambiente ideal para crecer en santidad”.

2) Actividad humana saludable

“Su día está lleno de actividades sanas, lo cual es muy importante porque somos humanos. Me escuchan hablar y dar ejemplos muy a menudo sobre mantenerse ocupados: cortar leña, hacer fuego, cocinar, trabajar, cosas así, construir. Y un ama de casa pasa su día limpiando, preparando comidas, lavando ropa, actividades que son propicias para la vida espiritual, para practicar la presencia de Dios”.

3) Un ritmo de vida

“Un ama de casa suele tener un ritmo de vida, una rutina. Cosas como: ‘A esta hora hago esto, luego tomo un café, después rezo la Coronilla de la Divina Misericordia, luego hago esto, luego aquello’. Y sabemos, por la vida monástica, que el ritmo es muy útil para perseverar en las disciplinas espirituales y también para avanzar, para crecer”.

4) Servicio humilde constante

“Un ama de casa siempre está sirviendo —nuevamente, limpiando, quizá cambiando pañales, preparando comidas, remendando ropa o lo que sea— sirviendo humildemente”.

5) Anunciar el Evangelio en el hogar

“Muchas veces, las amas de casa, si tienen hijos, están anunciando el Evangelio. Lo proclaman cuando dicen: ‘Oye, sé amable. Perdona a tu hermanito. No olvides rezar tus oraciones. Debes portarte bien. Dile a Jesús que lo amas durante el día’”.

El Padre Mark Goring concluye:

“No subestimen la grandeza de una vida sencilla”, dijo. “En el capítulo 1 del Evangelio de San Lucas, nuestra Santísima Madre dice: ‘Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes’”.

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