¿Qué se debe hacer cuando un lugar sagrado es profanado? 

Profanación
Créditos: Gisela Giraldo Fotografía vía Cathopic

En los últimos meses se han visto diferentes actos de profanación a estatuas religiosas, y lo que es peor, también iglesias. ¿Qué se debe hacer cuando un lugar sagrado es profanado? 

El padre José Antonio Fortea sugiere un rito para reparar la santidad de un templo ante una profanación.

El Código de Derecho Canónico, en su canon 1221, describe básicamente cuándo ocurre una profanación y en qué consiste:

Los lugares sagrados quedan violados cuando, con escándalo de los fieles, se cometen en ellos actos gravemente injuriosos que, a juicio del Ordinario del lugar, revisten tal gravedad y son tan contrarios a la santidad del lugar, que en ellos no se puede ejercer el culto hasta que se repare la injuria por un rito penitencial a tenor de los libros litúrgicos”.

Así que, cuando un lugar sagrado ha sido violado o profanado, se requiere un acto de reparación penitencial. ¿En qué consiste?

En su obra La reparación de la santidad de un templo profanado el padre Fortea menciona que “Este rito -que menciona como una sugerencia- ha de entenderse más como una gran bendición, que como una liturgia de la Palabra”.

Pero afirma que algo tan traumático como una profanación requiere de un ceremonial que se esfuerce en borrar esa mancha invisible.

Es importante mencionar que “en este rito no se vuelve a ungir el altar, porque el altar no ha perdido su consagración. Sólo se consagraría de nuevo el altar si éste hubiera sido destruido. Tampoco se vuelve a consagrar el templo, porque tampoco ha perdido su consagración. Insisto en que el rito ha de verse como una solemne bendición“.

¿Sacrilegio o profanación?

Primero se debe mencionar que la profanación no es lo mismo que un sacrilegio. Por ejemplo, si solo se produjo un robo en una iglesia, se habla de un sacrilegio, y bastaría un acto de desagravio.

Pero si se realiza un acto de ofensa a un objeto sagrado o a un lugar sagrado con el objeto de ofenderlo, se habla de una profanación y se requiere un ritual como este. Esto es especialmente necesario si se abre el sagrario y manos impuras tocaron las cosas sagradas.

¿Qué se debe hacer cuando un lugar sagrado es profanado?

El rito es realizado por el sacerdote con permiso del obispo, los acólitos y la comunidad parroquial. El padre Fortea aconseja proceder de esta manera para reparar una profanación:

1. Postración. El sacerdote revestido con capa pluvial morada se postra frente al altar, los acólitos y la comunidad permanece de rodillas.

2. Señal de la Cruz. El sacerdote hace la señal de la cruz, el Señor esté con vosotros, y reza con las manos juntas: “Este lugar santo se erigió para honrar el Nombre de Dios. Y este lugar ha sido profanado. Pidamos para que Dios Todopoderoso acepte nuestras plegarias para reparar ese acto sacrílego”. Se lee el primer salmo.

3. Colocación de los siete candelabros. Se acomodan los candelabros en el altar mientras se canta el kyrie eleison.

4. Purificación con agua bendita. Se lee el segundo salmo. Se van prendiendo las velas de los candelabros. En la segunda vela se purifica con agua bendita los lugares profanados. Luego el resto del lugar pero no a la gente.

5. Incensación. Al acabar de leer el tercer salmo, mientras se cantan los kiries, tras encender la tercera vela, el sacerdote inciensa el altar. Luego procede con el sagrario y el presbiterio, se lee el cuarto salmo y se prosigue con todo el templo.

6. Crucifijo en el altar. Al acabar el cuarto salmo, mientras se canta la antífona, el sacerdote colocará solemnemente la cruz del altar sobre el ara. Aún no se pone el mantel para que los objetos sacros toquen el ara bendita.

7. Reliquias. Tras el quinto salmo, se colocan sobre el altar varios relicarios. Al menos, se colocarán dos relicarios, uno a cada lado del crucifijo.

8. Evangeliario. Tras el sexto salmo, se coloca el evangeliario. Si hay espacio, el
lugar propio sería justo delante de la cruz.

9. Aleluya. Tras la lectura del séptimo salmo, viene directamente el canto del aleluya. Durante el aleluya se enciende la séptima vela. Luego se lee el Evangelio y se escucha el sermón del sacerdote.

10. Colocación del mantel. Tras el sermón, se retiran las reliquias y el crucifijo, colocándose el mantel plegado sobre el altar.  Después se continúa con el Padrenuestro y todo sigue como en el rito para administrar la comunión fuera de la misa.

11. Oración final. La oración final se puede tomar de los formularios de misas para pedir perdón por los pecados.

Este rito propuesto por el padre Fortea para una profanación de un templo es solo una sugerencia pero contiene los elementos esenciales para reparar la santidad del lugar.

¡Señor, te pedimos perdón por los actos de profanación!

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