Dolor del Papa Francisco por la muerte de niña y su padre en frontera de Estados Unidos

Las cadenas de noticias del mundo mostraron la cruel y terrible imagen de un hombre y su hija muertos en las orillas del río Bravo, frontera natural entre Estados Unidos y México.

Oscar Alberto Martínez, de 25 años, y su hija Valeria, poco menos de 2 años de edad, había viajado junto a su esposa desde El Salvador para poder migrar a los Estados Unidos. 

Su plan era cruzar la frontera legalmente en Matamores, Tamaulipas, noreste de México. Sin embargo, al ver que los policías mexicanos no le permitían el cruce legal de la frontera, decidieron ir por el río. La madre sobrevivió, y fue ella quien contó los detalles de lo sucedido. 

Fuente: 20 minutos

Te compartimos un reporte de Noticiero Televisa:

Las palabras del Papa Francisco

Según el portavoz interno del Santo Padre, Alessandro Gisotti, cuando esta imagen llegó a manos de Papa Francisco expresó que estaba triste de lo ocurrido, y que se encontraba profundamente adolorido. 

El Papa está profundamente entristecido por su muerte y reza por ellos y por todos los migrantes que han perdido la vida cuando intentaban huir de la guerra y la miseria”, indicó Gisotti según la página web Reuters

No sería la primera vez que el Papa se expresa con dolor por la realidad de los migrantes, en especial de los que intentan cruzar la frontera a los Estados Unidos de Norteamérica.

En el 2016, en la Ciudad de Juárez, una de las poblaciones fronterizas con Estados Unidos, el Papa indicó:

Esta tragedia humana que representa la migración forzada hoy en día es un fenómeno global. Esta crisis, que se puede medir en cifras, nosotros queremos medirla por nombres, por historias, por familias. Son hermanos y hermanas que salen expulsados por la pobreza y la violencia, por el narcotráfico y el crimen organizado. Frente a tantos vacíos legales, se tiende una red que atrapa y destruye siempre a los más pobres”.

También dijo:

Pidámosle a nuestro Dios el don de la conversión, el don de las lágrimas, pidámosle tener el corazón abierto, como los ninivitas, a su llamado en el rostro sufriente de tantos hombres y mujeres. ¡No más muerte ni explotación! Siempre hay tiempo de cambiar, siempre hay una salida, siempre hay una oportunidad, siempre hay tiempo de implorar la misericordia del Padre”.

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