6 cosas que juraste que nunca harías como madre… hasta que lo hicieras

1. Salir de la casa como una víctima del desastre

Secretamente observaste a otras madres con cabello maltratado y ojos cansados ​​y pensaste: “Un poco de maquillaje ayudaría, ¿una ducha, tal vez?”.

Eso fue antes de que fueras madre. Ahora te presentas en una cita de Starbucks con tu mejor amigo y tomas un Venti latte. No te has duchado en una semana. Su tubo de rímel se ha secado y no puede recordar la última vez que fuiste a comprar maquillaje

2. Servir macarrones con queso con una sonrisa… durante una semana consecutiva

Los niños están gritando. Has buscado en el refrigerador un vegetal que realmente consumirá, pero hay seis cajas de Macarrones y Queso que te llaman desde la despensa. Los platos elaborados tendrán que espera, los hijos deben comer rápido.

3. Únete a tu niño en rabietas

Los niños pequeños hacen rabietas. Los adultos están tranquilos y confiados, con sabiduría más allá de los años del niño, ¿verdad?

No en tu casa. En forma regular, te encuentras lloriqueando palabras y con un gemido que compite con los gritos de tus pequeños cuando le dicen que tiene que dormir una siesta.

4. Use tacones el segundo que tenga la oportunidad

Odiabas los tacones cuando entraste en la fuerza laboral. Se sentían tan restrictivos. Los hombres pueden usar zapatos cómodos.

Ahora aprovechas cada oportunidad para ponerte un par de tacones. Te hace sentir que tienes todo bajo control.

5. Ocultar de tus amigos

Se suponía que todos debían hacer esta cosa de “maternidad” juntos. Pero luego tuvo su segundo hijo, y ya no podía salir con tus amigos.

Cuando tus amigos llaman, dejas que suene el teléfono. Mientras tanto, tu niño pequeño está escribiendo en la pared con un marcador permanente, mientras que su otro niño está saltando sobre el sofá como un campeón olímpico Hurdler. Ya no hay espacio para llamadas prolongadas para el chisme con amigos.

6. Enamórate de tu propia madre

Tú y tu madre pelearon mucho en la escuela secundaria, pero de repente la ves bajo una nueva luz. Ella es un ángel de sabiduría y consideración. Anhelas historias sobre todo, desde su mastitis mamaria hasta el momento en que tiraste panqueques en las paredes. Tu madre es la mujer más hermosa y maravillosa que conoces, y esperas que dentro de unos años puedas ser digno de una fracción de la misma adoración.

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