La esposa y enfermera, Claire Couche, encontró en el Beato Pier Giorgio Frassati un mejor amigo en el cielo. Ella rescató 4 lecciones del testimonio del joven italiano que son útiles al momento de buscar la santidad.

En un artículo del National Catholic Register, Claire indicó que hace algunos años, de camino a un partido de fútbol, un amigo le dijo una frase que nunca olvidaría: “Claire, tenemos que hacer de los santos nuestros mejores amigos”. 

Desde ese momento, empezó a pedir a sus santos favoritos que fueran sus amigos más queridos y la vida “ha sido completamente diferente”.

Claire indicó que en una peregrinación por Italia siguiendo los pasos de su mejor amigo celestial, el Beato Pier Giorgio Frassati, un joven italiano que dio su vida por los más necesitados, conoció a Wanda Gawronska, la sobrina del beato italiano.

En su conversación pudieron encontrar 4 lecciones de vida que nos deja Pier Giorgio.

1. La Eucaristía es la fuente y cima de nuestra fe católica

Claire indicó que la fortaleza de Pier Giorgio era la Eucaristía, ya que es por su amor a Jesús que pudo llevar a cabo sus obras de caridad y soportar los sufrimientos por los que atravesó.

La enfermera aprendió sobre el beato italiano cuando ella tenía aproximadamente 12 años. Su madre le entregó una pequeña estampa y le enseñó a rezar a Jesús por medio de su intercesión. Desde ese momento, comenzó a investigar todo sobre Pier Giorgio.

“Buscaba su historia en línea y pedía y leía todos los libros que podía encontrar sobre él. Quería ser como él, aventurera y amorosa, una persona que daría su tiempo y amor a los pobres y solitarios. Quería acercar a las personas a Cristo, tal como él lo hizo”, agregó.

A medida que pasaban los años, Claire entendió que para poder lograr los grandes logros de Pier Giorgio tenía que enamorarse realmente de Jesús, pues es su amor lo que nos anima a realizar todas las buenas obras.

“¿Cómo se enamoró de Jesús? A través de adorar a Cristo en la Eucaristía, a través de recibir a Cristo cada día en la Misa. Este era su secreto; esta era su fuente de fortaleza”.

Desde su juventud, el beato italiano siempre iba a visitar al Santísimo Sacramento, donde pasaba horas en medio de la noche adorando a Jesús, y nunca desaprovechaba oportunidad para difundir la alegría que recibía de la Eucaristía.

“La Eucaristía siempre estaba en primer plano de su mente y en el centro de su día. Si tenía un viaje de esquí planeado con amigos, algo que hacía a menudo, se aseguraba de ir a Misa primero, a menudo perdiendo los horarios de tren más convenientes hacia las montañas. La Misa diaria era su prioridad, y organizaba todo lo demás en su día en torno a ella”.

2. Honra a la Virgen María y reza el rosario.

Después de su muerte, uno de los amigos más queridos del Beato Pier Giorgio señaló:

“No dudaría en decir que el secreto de la perfección espiritual de Pier Giorgio se encuentra en su devoción a María. Un día no pasaba sin que lo encontraran a los pies de su Madre celestial con su rosario, su oración favorita, entretejido en sus dedos... Hubo muchas veces en que los miembros de su familia lo encontraron en su habitación, durmiendo junto a su cama, con sus cuentas del rosario apretadas en sus manos".

Claire señaló que está convencida que uno de los mejores amigos de Pier Giorgio era la Virgen María, y su conversación tenía lugar por el rezo del rosario, un gran regalo que nos permite caminar de la mano de María hacia Jesús.

El Padre Rinaldo Ruffini señalaba sobre Pier Giorgio:

“Cuántas veces en hoteles o refugios de montaña, por la noche, de repente la voz de Pier Giorgio se alzaba por encima del tumulto que él mismo había iniciado, cantando el Santo Rosario con su voz desafinada tan fuerte que incluso los huéspedes que no eran de su grupo se veían obligados a unirse”.

3. Hay mérito en el sufrimiento

Claire señaló que mientras rezaba frente a la tumba del Beato Pier Giorgio en Turín, vino a su mente la imagen de la cruz y escuchó las palabras: “Habrá sufrimiento en tu vida, pero siempre mira hacia la cruz, como yo lo hice”.

“Cada sufrimiento que encontramos o soportamos se puede usar para la mayor gloria de Dios. El sufrimiento nos brinda la oportunidad de amar a Dios, dar gloria a Dios y participar en su obra de redención”.

Pier Giorgio sufrió grandes cruces durante su vida: sus padres peleaban a menudo, su madre no aprobaba su amor a Laura Hildalgo, y se negó a que se casaran; y murió sufriendo a causa de la poliomielitis. 

“Sin embargo, Pier Giorgio sabía que había mérito en su sufrimiento. Sabía que su sufrimiento no carecía de sentido; estaba realmente participando en la obra de redención de Cristo".

4. ¡Sé aventurero!

Claire indicó que cuando vivimos realmente para Cristo, cosas asombrosas e increíbles suceden ¡Nos volvemos libres y completamente vivos!

El Beato Pier Giorgio vivió una vida plena, era amante de la aventura al aire libre, le encantaba estar con sus amigos, disfrutaba ir a la ópera, leer, escribir, aprender sobre la fe, recitar poemas y cantar a voz en cuello con alegría.

“El mejor regalo que puedes darle a alguien es el regalo de ti mismo. Pero no puedes darte completamente a los demás si no te conoces a ti mismo. El Beato Pier Giorgio sabía quién era. Sabía que era un pecador, pero también sabía que era de Cristo y que había sido redimido por Cristo. Porque lo sabía, pudo entregarse plenamente a los demás. Y lo que les dio fue a Cristo mismo”.

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