6 razones por las que todo cristiano debería hacer ejercicios regularmente

David Zellaby / Flickr

Amo hacer ejercicios.

No, en serio. Después de largas horas en las que mis hijos me tratan como un juguete, se siente muy bien sentir mi corazón bombeando y mis miembros moviéndose de manera natural.

El ejercicio es genial.

A pesar de eso, no me ejercito tanto como me gustaría. De alguna manera me sentiría algo egoísta si dijera: “Muy bien, estos próximos quince minutos estaré centrado en mi”. Siempre hay habitaciones que necesitan limpieza, deberes que deben ser realizados, artículos que necesitan ser terminados y niños que piden una historia. ¿Quién tiene tiempo para hacer ejercicio?

Estoy seguro que otras personas tienen sus propias versiones de la misma historia. El ejercicio es genial en teoría, pero de alguna manera no ayuda a terminar con la lista de las tareas del hogar.

Sin embargo, es algo que no deberíamos prohibirnos. Aquí algunas razones de esto:

1) Tu cuerpo es un templo

San Pablo le decía a los corintios que debemos “glorificar a Dios con nuestro cuerpo”. Dios creó el cuerpo humano, y personalmente creo que hizo un estupendo trabajo.

Por supuesto, todas las cosas deben ser hechas con moderación. Por supuesto no debes ser obsesivo y vanidoso, especialmente acerca de tu apariencia personal. Pero mantenerse saludable simplemente ejerciendo es administrar bien uno de los más preciosos dones que Dios nos dio.

2) Si estás casado, tu cuerpo le pertenece a tu pareja

Esta pequeña joya llega un poco más tarde en el mismo pasaje bíblico. Cuando te conviertes en una sola carne con otra persona, le ofreces tu cuerpo a tu esposo o esposa. Esa es una razón más por la que debe cuidar de él.

3) Todos los que amas se beneficiarán si tú te sientes bien

El ejercicio es una buena inversión. Quince minutos al día me da más energía que cuando abandono mi rutina. Eso me hace más eficiente con el resto de mi trabajo, y menos irritable con mis hijos. Vale la pena el pequeño sacrificio si me mantiene activo y con una buena sensación para el resto del día.

4) En el largo plazo, tu familia apreciará aún más los beneficios

Ellos quieren tenerte consigo, de preferencia saludable, el mayor tiempo posible. Si tienes hijos pequeños te debes a ellos y debes dar pequeños pasos para mantenerte saludable.

Si crees que es importante tener un seguro de vida para garantizar el bienestar a largo plazo de las personas que dependen de ti, sólo piensa en el ejercicio como otra forma de “seguro de vida”. Debes mantenerte con vida durante los años en los que eres más necesitado.

5) Si tienes hijos, debes ser un buen ejemplo mediante el modelado de hábitos de vida saludables

Parte de criar niños es enseñarles buena disciplina. Ciertamente el ejercicio no es tan importante como la oración y la misa, pero sin duda es un buen tipo de disciplina.

Tus hijos pueden quejarse de que quieren tu atención, pero en realidad les estás enseñando una buena lección, mostrándoles que el ejercicio es una parte normal de la rutina diaria. ¡A veces incluso pueden hacerlo contigo!

6) El ejercicio es una buena analogía de la vida

En un mundo caído por el pecado, estamos en constante búsqueda de una perfección que nunca alcanzamos (al menos no de este lado de la tumba). El ejercicio es un gran ejemplo de esto. Incluso si nos ceñimos a nuestra rutina, siempre hay alguien por ahí que es más rápido, más fuerte y está en mejor forma que tú. Bienvenido a la mortalidad.

Sin embargo, esa es una razón más para seguir ejercitándonos. Tener en cuenta nuestras falencias nos recuerda que siempre tenemos que trabajar más, y que en última instancia, es la gracia de Dios que nos trae a casa.

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Rachel Lu
Rachel Lu es una colaboradora de alto nivel en The Federalist y también también contribuye en Crisis Magazine y Ricochet. Enseña filosofía en la Universidad de Santo Tomás.