Esta es la oración para antes de estudiar de Santo Tomás de Aquino

Wikipedia / Dominio público

¿Quién no ha oído hablar del gran Santo Tomás de Aquino? Además de ser una gran hombre de fe, también fue una de las mentes más brillantes en toda la historia de la Iglesia. No por nada fue declarado santo y doctor de la Iglesia, un título otorgado a ciertos santos en razón de su erudición y en reconocimiento como eminentes maestros de la fe para los fieles de todos los tiempos.

Como hombre de fe, él sabía de la importancia de la oración. Precisamente esta oración para antes de estudiar es atribuida a este gran Santo.

Oración para antes de estudiar de Santo Tomás de Aquino

Creador inefable,
que en los tesoros de tu sabiduría
has establecido tres jerarquías de Ángeles,
y las has colocado sobre el cielo empíreo
con orden admirable
y has dispuesto admirablemente
todas las partes del universo.

Tú, pues, que eres considerado verdadera
fuente de la luz,
y principio eminentísimo de la sabiduría,
dígnate infundir un rayo de tu claridad
en las tinieblas de mi inteligencia,
alejando de mí las dos clases de tinieblas
con las que he nacido:
la del pecado y la de la ignorancia.

Tú, que sueltas las lenguas de los niños,
prepara mi lengua
e infunde la gracia de tu bendición
en mis labios.

Concédeme la agudeza para entender,
la capacidad para asimilar,
el modo y la facilidad para aprender,
la sutileza para interpretar
y la gracia abundante para hablar.

Instruye el comienzo,
dirige el desarrollo,
completa la conclusión.

Tú, que eres verdadero Dios y hombre, y que
vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

Esta es la versión en latín

Creator ineffábilis,
qui, de thesáuris sapiéntiae tuae,
tres Angelórum hierarchias designasti,
et eas super caelum empyreum
miro órdine collocasti,
atque univèrsi partes
elegantissime disposuisti:

Tu, inquam, qui verus fons lúminis
et sapiéntiae diceris
atque superéminens principium,
infundere dignéris
super intelléctus mei ténebras
tuae radium claritátis, dúplices,
in quibus natus sum, a me rémovens ténebras:
peccátum scilicet et ignorántiam.

Tu, qui linguas infàntium facis disértas,
linguam meam erùdias,
atque in làbiis meis
gràtiam tuae benedictiónis infùndas.

Da mihi intellegéndi acumen,
retinéndi capacitàtem,
addiscéndi modum et facilitàtem,
interpretàndi subtilitàtem,
loquéndi gràtiam copiósam.

Ingréssum instruas,
progréssum dirigas,
egréssum cómpleas:

Tu, qui es verus Deus et homo,
qui vivis et regnas in saècula saeculórum.
Amen.

[Ver: Santo Tomás de Aquino y las vacas voladoras]

[Ver: Cuando Dios le hizo un trasplante de corazón a Santa Catalina de Siena]

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