La extraña penitencia de San Felipe Neri a una mujer chismosa

Wikipedia / Dominio Público.

El 26 de mayo celebramos a San Felipe Neri, patrono de los educadores y humoristas. Pero el llamado Santo de la Alegría también es famoso por ser un gran confesor, pues trataba a sus penitentes de una manera muy particular.

Este es el caso de una mujer chismosa que se acercó a él para confesarse y la extraña penitencia que San Felipe Neri le impuso.

[Ver: El santo sentido del humor de San Pío de Pietrelcina

[Ver: 3 anécdotas que demuestran que los Santos también se enfadan]

Una señora tenía la costumbre de irse a confesar donde San Felipe Neri y casi siempre tenía el mismo cuento que decir: el de calumniar a sus vecinos. Por eso, san Felipe, le dijo:

– De penitencia vas a ir al mercado, compras un pollo y me lo traes a mí. Pero de regreso lo vas desplumando, arrojando las plumas en las calles conforme caminas. 

La señora pensó que ésta era una penitencia rara, pero deseando recibir la absolución, hizo conforme se le había indicado y por fin regresó donde san Felipe.

– Bueno, Padre, he completado mi penitencia.

Y le mostró el pollo desplumado.

– Oh, de ningún modo la has completado – le dijo el santo. Ahora regresarás al mercado y en el camino recoges todas las plumas y las pones en una bolsa. Entonces regresas donde mí con la bolsa”.

– ¡Pero eso es imposible! –lloró la señora–, ¡esas plumas deben de estar ahora por toda la ciudad!. 

– Es cierto –replicó el santo–, pero tienes aún menor oportunidad de recoger todos los cuentos que has dicho sobre tus vecinos.

De esta forma la mujer por fin entendió el gran daño que hacía con sus chismes y calumnias.

[Ver: El santo sentido del humor de San Pío de Pietrelcina

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