El reconocido sacerdote exorcista italiano Sante Babolin reconoció en una ocasión que la advocación de la Virgen de Guadalupe puede causar mucho daño al demonio.

En el año 2014 se celebró un seminario para sacerdotes exorcistas realizado por la Pontificia Universidad de México. Allí, el padre Babolin comentó que en un exorcismo descubrió que recurrir a la Virgen de Guadalupe “es un arma contra el demonio”.

Exorcista revela por qué la Virgen de Guadalupe “es un arma contra el demonio”

El semanario católico mexicano Desde la Fe cuenta que, en una ocasión, el padre Babolin debía realizarle un exorcismo a un joven poseído.

El exorcista se disponía a liberar a aquel muchacho de la posesión demoníaca cuando sintió la necesidad de invocar a la Virgen de Guadalupe -por la que siente gran devoción. Entonces el sacerdote dijo: “Nuestra Señora de Guadalupe, Reina del Tepeyac, libéralo”.

Al pronunciar estas palabras el demonio confesó:  “Antes de Ella, todo esto era mío allá”, refiriéndose a México. Entonces el sacerdote recordó a Tonatzin, diosa de la antigua mitología mexicana y dijo: “Nuestra Señora de Guadalupe, tú que has destruido el imperio de Tonantzin”, a lo que el demonio respondió inmediatamente y con fuerza: “Coatlicue”, que en tal mitología es era una diosa asociada a la serpiente.

Cuando terminó el exorcismo, el padre Babolin le preguntó al joven si conocía la historia de México, incluso le pidió que pronunciara la palabra “Coatlicue” y fue imposible. No sabía nada de aquella mitología ni de lengua náhuatl.

El diablo odia y teme a la Virgen de Guadalupe

El sacerdote comentó esta experiencia para demostrar cómo invocar a la Madre de Dios en un exorcismo molesta muchísimo al demonio.

“Su imagen de Madre exalta la familia, unida por espíritu maternal, que ofrece amor a los papás y a los hijos; y este mismo espíritu maternal -refiriéndose específicamente en la Guadalupana- trabaja a fin de que todo el pueblo mexicano actúe en una fraternidad humana. Todo eso molesta al demonio”, aseguró.

“Por este motivo -continuó el sacerdote-, desde el principio de mi ministerio del exorcismo, he invocado a Nuestra Señora de Guadalupe, a veces llamándola Santa María, Madre de Dios, Nuestra Señora de Guadalupe, Madre de la Misericordia”, concluyó.

¡Nuestra Señora de Guadalupe, ruega por nosotros!

Este artículo fue realizado con testimonios de Gaudium Press.

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