3 datos de Santa Rita de Casia, Patrona de los imposibles y las viudas

Fuente: MIGUEL CABRERA (Museo Nacional de Arte, INBA Adjudicación, 1992.)

Santa Rita de Casia es una de las figuras de la Iglesia más famosas. Nació en 1381, y desde pequeña mostró una sensibilidad espiritual inusual. Se llegó a casar, y también a ser religiosa. Ella es un testimonio de devoción y amor a Cristo.

Aquí te compartimos 3 datos que quizás no conozcas de esta santa:

1. Las abejas

Según indica una tradición, un grupo de abejas blancas se agrupaban en los labios de Santa Rita cuando era bebé. Ellas segregaban miel para alimentarla sin hacerle daño ni fastidiarla. Un campesino que vio a las abejas, las ahuyentó con su brazo, que se encontraba herido. Milagrosamente este sanó.

Inclusive, cada Semana Santa hasta el 22 de mayo, fiesta de la santa, desde los 200 años después de su muerte, unas abejas blancas surgen de las paredes del monasterio de Casia.

2. Conversión de su esposo

Sus padres le arreglaron un matrimonio con Paolo Ferdinando, con quien Santa Rita se encontraba enamorada. Sin embargo, no sabían que él era alcohólico, y que, ya casada con él, ella sufriría de muchos abusos. Aun así, esta Santa soportó 20 años viviendo de esta manera, pero siempre rezando por la conversión de su esposo.

Finalmente, él pudo observar el testimonio de fe de su esposa y decidió cambiar de vida. Se convirtió al catolicismo, dejando los vicios y las malas compañías. Esto duró poco, pues los antiguos enemigos de Paolo, aun queriendo venganza por sus antiguas fechorías, lo interceptaron un día en su camino a casa y lo asesinaron.

3. Estigmas

En Cuaresma de 1443, un sacerdote llamado Santiago de Monte Brandone visitó la ciudad de Casia. Para ese entonces Santa Rita, después de la muerte de su esposo e hijos debido a una enfermedad, había decidido vivir como religiosa.

Monte Brandone dio un sermón sobre la Pasión durante su visita. Este tocó tanto a Santa Rita, que a su retorno al monasterio donde vivía le pidió fervientemente al Señor ser partícipe de sus sufrimientos en la Cruz. En respuesta divina, ella recibió los estigmas y las marcas de la Corona de Espinas en su cabeza.

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