La bella historia de conversión que muestra por qué la Iglesia es madre y maestra

por -
Iglesia
Imagen referencial. Créditos: Cathopic.

Los católicos creemos (y experimentamos) que la Iglesia es madre y maestra, el verdadero refugio que Jesús nos dejó para hasta Su Segunda Venida.

Existen muchas hermosas historias sobre personas que después de un largo camino encuentra el camino a la Nave de Pedro. Nicola Rita, compartió una bello testimonio en Twitter en el que relata su derrotero hasta encontrar el invaluable tesoro que tienen todos los que son católicos.

La Iglesia llama a sus hijos separados de todas las épocas a que vuelvan a la única Iglesia fundada y querida por Cristo.

La bella historia de conversión que muestra por qué la Iglesia es madre y maestra

Nicola comenta su extenso y duro camino hasta la Iglesia Católica

“La Iglesia Católica salvó mi alma y mi vida. Crecí en un hogar católico no practicante con mis abuelos. Nunca puse un pie en una Iglesia Católica. Sin embargo, mi abuela me enseñó a rezar y cómo rezar el rosario”, comenta.

Luego recuerda: “Mi mamá me llevaba de vez en cuando a iglesias protestantes. Nunca me sentí bien con ellos, incluso a una edad temprana. De adulta seguí orando, pero no sabía cuál era la verdad. Les hice preguntas a los predicadores protestantes que parecían molestarlos. Buscaba la verdad”.

“Los pentecostales dijeron que su iglesia comenzó el día de Pentecostés. Los Bautistas dijeron que el suyo comenzó con Juan el Bautista. Parecían estar en desacuerdo en muchas cosas, pero ambos tenían una cosa en común: odiaban el catolicismo”.

“Así que dejé de ir a todos y me convertí en una de las personas que dijo: “No necesito una iglesia, solo a Jesús”. Entonces mi papá murió repentinamente. Fui a un lugar muy oscuro. Beber mucho e incluso comencé a traer maldad a mi hogar”.

Y luego todo se tornó peor hasta que Dios le preparó un encuentro que cambió su vida. “Tenía cartas del tarot, estatuas budistas, piedras, lo que sea. Mi luto fue tan intenso que intenté suicidarme. Me hospitalizaron y me recetaron un montón de medicamentos. Me ofrecieron un puesto de enfermera privada cuidando a un sacerdote jubilado. Tendríamos largas conversaciones mientras estuve allí”.

“Tenía las respuestas a las preguntas que le hice hace mucho tiempo. Todo empezaba a encajar, se iban llenando los huecos de las historias protestantes. Estaba reconstruyendo lo que habían dejado fuera. Finalmente dejé de tomar los medicamentos que estaba tomando”.

“Aprendí a ofrecer mi sufrimiento. Y que aún podía orar por mi papá aunque ya no estuviera con nosotros. Aprendí que Nuestra Señora también era una madre para mí y que no se iría. Me enteré de los santos que tenían problemas en la vida y de cómo perseveraron”.

“Aprendí del amor en la pequeña hostia, junto con las gracias. Me convertí a la única Iglesia establecida por Cristo, la única que tiene la verdad, la única que tiene sentido. Doy gracias a Dios por la forma en que salieron las cosas”, confiesa emocionada.

“Y agradezco a Dios por ese sacerdote que me trajo a casa. Ore por nuestros sacerdotes, los necesitamos, pero los que están fuera de la Iglesia los necesitan más”.

¿Qué piensas de esta historia? ¿Conoces alguna similar? ¡Cuéntanos!

Síguenos también en:

Telegram
Gab
Instagram
Twitter

[Ver: ¿Puede un católico casarse con una persona de otra religión?]

[Ver: “Son tres jóvenes bellísimos”, la impresionante visión de los santos arcángeles de una mística italiana]

Compartir:

Comentarios

comentarios

¿The gusta ChurchPOP?

Recibe nuestro contenido inspirador en tu bandeja de entrada cada mañana, ¡GRATIS!

Como parte de este servicio gratuito, podría recibir ocasionalmente ofertas de EWTN News y EWTN. Nunca alquilaremos o venderemos su información y usted se puede desuscribir en cualquier momento.