San Miguel Arcángel y el increíble relato que no aparece en el film “El Exorcista”

San Miguel
Créditos: Wikipedia

San Miguel Arcángel es el príncipe de los ejércitos celestiales y numerosas veces se solicita su intervención para combatir al demonio y liberar a los posesos. ¿Sabías que este ángel intervino en el exorcismo tal vez más famoso de la historia?

Así es, el film El Exorcista, aquella célebre película de terror que se estrenó en 1973 -y se basó en un libro del mismo nombre- se inspiró en un exorcismo ocurrido en Estados Unidos en 1949.

El caso se popularizó como el exorcismo de Mount Rainier, pero el final de este caso real fue muy distinto al relato de la película. Aquí te lo contamos.

Según comenta el padre José Antonio Fortea en su obra Summa Daemoniaca, este exorcismo tuvo un episodio mucho más interesante que no es narrado en el film, y que nos muestra que siempre triunfa la voluntad de Dios.

San Miguel Arcángel y la palabra que el demonio no quería pronunciar

En primer término, el sacerdote del caso real no muere como en el film. No obstante hay una omisión más importante que el padre Fortea nos recuerda. Esto ocurrió en la última sesión de aquel exorcismo:

“El demonio que hablaba a través del niño con una voz horrible llena de odio dijo: ‘No me iré hasta que sea pronunciada cierta palabra, pero el niño jamás la dirá. (…) No es suficiente, debe decir una gran palabra, me refiero a una gran palabra. Nunca diré esa palabra, nunca diré esa palabra‘”.

¿Qué fue lo que debía decir el niño poseído, aquello que finalmente dijo por disposición divina? Así lo relata el padre Fortea:

“El exorcismo prosiguió y de pronto el chico hablo con una voz en un tono claramente autoritario y al mismo tiempo digno. El poseso dijo: ‘Soy San Miguel y te ordeno Satán que abandones el cuerpo en el nombre de Dominus, inmediatamente, ahora, ahora‘”.

El significado de la palabra

La palabra en cuestión era Dominus, en latín, significa Señor. ¿Por qué el demonio abandonó el cuerpo con esa palabra? El sacerdote contesta:

“La única razón fue porque así lo dispuso Dios. La palabra Señor seguro que la habían mencionado en las fórmulas de los exorcismos, pero al demonio se le había dicho (por parte de un ángel, santo o Dios) que cuando se dijera esa palabra él saldría”.

En el preciso momento en que el poseso dijo aquello en la voz de San Miguel Arcángel, se escuchó un estallido -relata el padre Fortea- que escucharon muchas personas en el hospital de los hermanos de San Alejo en San Louis.

Entonces, el niño quedó liberado y volvió en sí. No se acordaba nada, pero sí que recordaba una visión de San Miguel luchando con Satanás.

Lo que ocurrió en otro lugar de la ciudad

Lo más extraño del caso es que ese día a esa misma hora, esa misma visión fue vista en otro lugar de la ciudad. En la Iglesia de San Francisco Javier, varios sacerdotes jesuitas afirmaron haber visto “una intensa luz que iluminó el altar principal y la bóveda sobre el altar, y en la que se veía a San Miguel luchando con Satán”.

En opinión del padre Fortea, el exorcismo de Mount Rainier fue un signo de Dios para concientizar a las personas de aquella época de la existencia de Dios, del demonio, del poder de la Iglesia e incluso del pecado.

¡San Miguel Arcángel, defiéndenos de los enemigos de la Iglesia de Cristo!

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