Antigua herejía explicaría la aceptación actual al aborto y a la homosexualidad

Un antiguo símbolo gnóstico. / Dominio público, Wikipedia / ChurchPOP

“Amigos míos, estamos en problemas”, así comenzó su reflexión el profesor de la Universidad de Princeton y director del programa “James Madison Program in American Ideals and Institutions”, Robert George, en una conferencia en el Napa Institute Conference en el 2016.

La periodista Valerie Schmalz del Catholic San Francisco, del periódico de la Arquidiócesis de San Francisco, rescató la idea principal de la conferencia que duró casi 1 hora. 

Neo-gnosticismo

“Culturalmente, políticamente, moralmente, y en cuanto la civilización, estamos en un momento malo”, indicaba el profesor George. Para él, según Schmalz, toda esta corriente viene de una herejía que nació allá en el siglo II después de Cristo: el Gnosticismo.

Claro, para algunos le es difícil saber cómo una herejía pudo transmitirse desde ese entonces hasta la actualidad. Para George, hoy estaríamos viviendo un Neo-gnosticismo, una versión moderna de ella pero con las mismas bases.

“El neognosticismo ve el cuerpo como un mero instrumento del espíritu o la mente. En contraste, el catolicismo cree que el espíritu y el cuerpo están unificados”, indicó el académico.

“El matrimonio entre personas del mismo sexo, el aborto, la eutanasia y el transgénero derivan de una visión neognóstica de lo que es un ser humano. Las ideas gnósticas son ideológicamente dominantes entre nuestras élites culturales”, dijo George.

Para estas, solo la mente importa, por ende, no importa en qué estado del desarrollo corpóreo estés, tu dignidad y esencia depende de tus pensamientos. Es por esto que para nuestra sociedad está bien abortar, porque el feto no piensa y no tiene la “complejidad” mental de un adulto.

El profesor Robert George indicó al final de su conferencia que las personas “somos un ser, no dos, no un cuerpo que tiene una mente que no lo comprende, no son dos partes: animal y personal, es una persona, es un ser”.

¡Aprendamos de San Ireneo que logró vencer al gnosticismo del siglo II! ¡Y oremos a Dios para que nos dé fuerzas para combatir la herejía actual!    

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