Sacerdote llamó por teléfono a la persona equivocada y esto fue lo que pasó

@frgoyo, Twitter / Dominio Público, Pixabay / ChurchPOP

¡Dios trabaja en maneras muy misteriosas! El Padre Goyo Hidalgo de la Arquidiócesis de Los Ángeles, Estados Unidos, compartió una de sus tantas anécdotas en Twitter, una que quizás pueda hacerte reconsiderar si realmente existen las coincidencias.

El Padre Goyo explicó que en una ocasión, en la oficina de su parroquia, accidentalmente llamó por teléfono a un extraño cuando se quiso comunicar con un fiel activo de la iglesia. A pesar del error, se puede decir que la llamada fue una “diosidencia”.

El teléfono al que llamó no contestó, por lo que dejó un mensaje en la casilla de voz. Momentos después esta persona a la que el Padre llamó accidentalmente le devolvió la llamada con una respuesta inesperada para el sacerdote.

Esta es la historia

“Dejé un mensaje a un feligrés: ‘Este es el Padre Goyo, sé que necesitabas hablar. Estoy aquí’.

Dos minutos después, [recibo] la respuesta: ‘Quería hablar con un sacerdote durante mucho tiempo pero estaba nerviosa ¿Cómo lo supo?’.

Agradezco a Dios por mi torpeza”.

Otros testimonios

Ante la anécdota del Padre Goyo, algunos decidieron dar su testimonio de cómo una llamada equivocada les cambió la vida.

Aquí te compartimos 2 ejemplos:

“Regresé a la Iglesia después de una ausencia de 10 años, después de sentirme convencido de que tenía que visitar una iglesia *católica*. Era un sábado. No tenía intención de ver a un sacerdote. No tenía idea de que la iglesia acababa de abrirse para la Confesión y la Misa, y el sacerdote me vio…”.

“¡Dios usa números equivocados todo el tiempo!

En 2015, mi hermano mayor estaba a punto de sufrir un ataque cardíaco fulminante mientras dormía. Fue despertado por alguien que marcó un número equivocado.

Al darse cuenta de que tenía síntomas de un ataque cardíaco, llamó al 911. Sucedió cuando llegaron a la sala de emergencias. Pero debido a que estaba en urgencias, sobrevivió. El médico dijo que si hubiera estado dormido, habría muerto.

El tipo que lo llamó por error era un ex convicto que necesitaba desesperadamente saber que podía hacer el bien en el mundo. Mi hermano fue a verlo después de haber salido del hospital. Ganar-ganar”.

 

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