¿Sabías que aún existen los sacerdotes ermitaños en cuevas?

El Padre Darío Escobar es un sacerdote peculiar. Es latinoamericano, es ermitaño, vive en una cueva en un valle del Líbano, Medio Oriente, y además es psicólogo.

Vive hace 18 años en el Valle de la Qadisha, Libano, en el santuario de Nuestra Señora de Hauqa. En julio de este año cumplió 84 años de vida.

A este lugar se le conoce como el “Valle Santo”, ya que en sus cuevas se refugiaron monjes y anacoretas en el siglo XVI.

Proviene de Medellín, Colombia, y a los 11 años ingresó a un seminario de los Padres Eudistas.

Se mudó a Miami, Estados Unidos, donde enseñó psicología y daba consejos matrimoniales en una parroquia.

Fue en este país donde sintió el llamado a la vida en soledad, donde meditaría la Palabra de Dios y oraría por la Iglesia.

El Padre Darío llegó al Líbano en 1990 por invitación de un monseñor amigo suyo. Ingresó al convento Antonio de Qozhaya, y después de 10 años de preparación, logró ser nombrado ermitaño.

Desde entonces vive en una cueva donde ora 14 horas al días. Se alimenta de lo que siembre en su huerto, ofrece consejo psicológico a todo aquel que lo necesita, y ofrece Misa en una capilla escondida en otra cueva.

A pesar que su vida podría sonar aburrida, ya que no cuenta con ninguna tecnología más que un walkie talkie, es lo que siempre soñó. Un estilo de vida abandonada a Dios.

Oremos por el Padre Darío, y por todos los ermitaños de nuestra Iglesia. Sus oraciones nos ayudan en el combate espiritual y en el sostén del Santo Padre y la Iglesia entera.

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