¿Quién llegó primero: la Iglesia o la Biblia?

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Blog de Steven Neira

Steven Neira, escritor de la página web “El Patio de los Gentiles”, reflexionó en una nota sobre la respuesta a esta pregunta. Aquí te compartimos un resumen, y si deseas leer la nota entera entra aquí:

“Quisiera empezar diciendo que Cristo no bajó del cielo con la Biblia en Sus manos, y mucho menos pasó Sus 33 años en la tierra escribiendo un best seller. Más aún, ni siquiera les dijo a Sus seguidores que escribieran algo.

No fue sino muchos años después (382 años para ser preciso) que los escritos del Nuevo Testamento (y eventualmente la Biblia como un todo) fueron producidos por la Iglesia. Todo esto nos lleva a responder la pregunta antes de la explicación profunda: fue la Iglesia, y no la Biblia, la que existió primero.

Es posible que para la mayoría de nosotros, que hemos crecido en un ambiente de tradición cristiana, sea imposible imaginarnos un tiempo sin la Biblia. Podemos ir a cualquier tienda y comprar una variedad de sus traducciones en cualquier momento. Podemos incluso encontrarla en internet a la distancia de un par de clicks.

Sin embargo, sabemos que Cristo no anduvo por las calles de Jerusalén repartiendo Biblias a diestra y siniestra. Tuvo sí, el Antiguo Testamento, pero incluso las primeras partes del Nuevo Testamento no fueron escritas sino 30 años después de la muerte y resurrección de Jesucristo.

Saber todo esto es importante porque muchas personas – como Martín Lutero– han querido ver en la Biblia la única regla y base de las enseñanzas cristianas, la línea de fondo cuando se trata de verificar si algo es verdadero o falso. Pero esto sólo podría funcionar si es que la Biblia hubiese existido antes que la Iglesia. Sin embargo, el criterio se cae en pedazos si es que la Iglesia existió antes que la Biblia.

Ahora bien, ¿cuándo inicia propiamente esta Iglesia?… los Hechos de los Apóstoles (Hch. 2, 1-4) nos relatan claramente el momento de Pentecostés, cuando el Espíritu Santo desciende en forma de lenguas de fuego, sobre cada uno de los Apóstoles. Esto nos deja una cosa muy clara: la Iglesia estaba viva y creciendo antes de la Biblia.

Originalmente publicado en el blog de Steven Neira


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