“Esa cárcel de sufrimiento”: el Purgatorio que vio Santa Faustina Kowalska

Pimke, Wikipedia Commons, CC BY-SA 3.0

Santa Faustina Kowalska fue una de las más grandes místicas del siglo XX. En Polonia, entre el 1920 y 1930, ella experimentó muchas visiones sobrenaturales de Jesús y varios santos. Entre otras cosas, también recibió la Coronilla de la Divina Misericordia.

Durante una de sus experiencias místicas, tuvo una visión del purgatorio y vio algo sorprendente.

“Vi al Ángel de la Guarda que me dijo que le siguiera”, escribió en el año 1926. “En un momento me encontré en un lugar nebuloso, lleno de fuego y había allí una multitud de almas sufrientes. Estas almas estaban orando con gran fervor, pero sin eficacia para ellas mismas; sólo nosotros podemos ayudarlas”.

Es así que Santa Faustina habló con las almas del purgatorio. “Pregunté a estas almas ¿cuál era su mayor tormento? Y me contestaron unánimemente que su mayor tormento era la añoranza de Dios”.

Entonces ella vio a alguien a quien probablemente tú no esperarías ver allí. “Vi a la Madre de Dios que visitaba a las almas en el purgatorio. Las almas le llaman ‘La estrella del mar’. Ella les trae alivio”.

¡Sorprendente! Que esto nos recuerde que debemos orar regularmente por las almas del purgatorio.

Este es el pasaje completo sobre el purgatorio en el diario de Santa Faustina:

“Vi al Ángel de la Guarda que me dijo que le siguiera. En un momento me encontré en un lugar nebuloso, lleno de fuego y había allí una multitud de almas sufrientes. Estas almas estaban orando con gran fervor, pero sin eficacia para ellas mismas; sólo nosotros podemos ayudarlas. Las llamas que las quemaban, a mí no me tocaban. Mi Ángel de la Guarda no me abandonó ni por un solo momento. Pregunté a estas almas ¿cuál era su mayor tormento? Y me contestaron unánimemente que su mayor tormento era la añoranza de Dios.

Vi a la Madre de Dios que visitaba a las almas en el purgatorio. Las almas le llaman ‘La estrella del mar’. Ella les trae alivio. Deseaba hablar más con ellas; sin embargo mi Ángel de la Guarda me hizo seña de salir. Salimos de esa cácel de sufrimiento. [Oí una voz interior] que me dijo: Mi misericordia no lo desea, pero la justicia lo exige. A partir de aquel momento me uno más estrechamente a las almas sufrientes”.

Que los fieles difuntos, por la misericordia de Dios, descancen en paz.

[Ver: La historia del Papa que pidió ayuda desde el purgatorio]

[Ver:5 santos que  tuvieron aterradoras visiones del infierno]

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